5 de julio de 2017

La Leyenda del Candilejo y la Cabeza del Rey Don Pedro


     Del rey Don Pedro, también conocido en la historia como “el cruel” hablaremos en esta leyenda, sin embargo, no sería respetuosa si no mencionara que en Sevilla, su apodo conocido es “el justiciero”, nombrado así tanto por su predecesor Felipe II y la gente de Sevilla.
     Lucharía contra nobles y la propia iglesia para levantar una Sevilla que encontró desmoronándose, dañada, llena de grietas que había que curar, tanto a nivel arquitectónico como social.
      Se ganaría a su gente, y de sus acciones nacerían las tradiciones y leyendas que lo rodean.




      En Sevilla vivía una poderosa familia enemiga aférrima de la Corona reinante, los Guzmanes; se dedicarían a levantar sátiras y ciertas murmuraciones relacionadas con el rey. Aunque el propio rey sabía de ellas y de quien provenían, decidió tratar el asunto de manera personal y caballerosamente: A través de un duelo.




     Esperó a una noche en la que el caballero Guzmán salió sin acompañamiento, el lugar elegido sería la calle de los Cuatro Cantillos, lugar solitario y oscuro, cara a cara primero dejaría que pudiera defenderse de la utilización de tales palabras ofensivas contra su nombre, para seguidamente comenzar con la pelea.
     Durante la lucha, una señora se asomó por uno de los ventanucos intentando ver algo alumbrándose con la luz de un candil; en uno de esos momentos de curiosidad, Don Pedro daría una estocada mortal a Guzmán, la señora asustada, dejaría caer el candil de sus manos que justamente cayó a la calle, volviéndose rezando a su habitación, sin embargo, le daría tiempo a oír el envainar de una espada, así como un sonido de huesos rozándose.
     Este sonido le hizo recordar que se decía que a consecuencia de la caída de un caballo, el rey Don Pedro se había lesionado la rodillas, lo cual le provocaba un sonido especial, como de rechinar cuando andaba deprisa.

     Al día siguiente, tanto el cadáver como el candil habían desaparecido, y comenzó a propagarse por Sevilla la noticia de que por la noche habían dado muerte a un caballero de los Guzmanes.

     Los nobles Guzmanes acompañados del Conde de Niebla, Don Tello de Guzmán pedirían audiencia al rey, pidiendo justicia por la muerte de su hijo.
     El rey informaría que sabía que había sido encontrado con una espada en la mano y un golpe limpio y certero en el pecho, lo cual indicaba más un duelo que un asesinato; y que la aparición de un candil cerca del cuerpo indicaba que todo se había realizado a la luz del mismo, sin sorpresas que salieran de la oscuridad.
     Como respuesta a la petición de que se juzgara su muerte, el rey prometió que si se encontrara al causante de dicha muerte, su cabeza se colocaría en un nicho,en la pared en el mismo lugar donde murió.


   
     Acto seguido mandaría pregonar por las calles de Sevilla que se premiaría con 100 doblas de oro a quien aportara el nombre de quien había matado al hijo del Conde de Niebla, añadiendo: Y el rey Don Pedro manda, que si fuese hallado el matador, sea su cabeza puesta en un nicho en la misma calle donde le dio muerte”.







     Según distintas versiones, la anciana acudiría ante el rey, y en otras fue su hijo quien lo hizo, la cuestión es que dando igual el mensajero, el mensaje fue que apartándose el rey con una u otro, hizo que el rey mirara en un espejo, diciéndole que lo tendría enfrente.
     En voz baja le comentaría que no dijera a nadie quien mató a Guzmán so pena de ser ahorcad@, y en voz alta que le hicieran entrega de las 100 doblas de oro, ya que había denunciado al verdadero “asesino”.
     Tal y como prometió el rey, esa misma tarde, congregados en la calle de los Cuatro Cantillos los Guzmanes y gran parte de Sevilla, a la espera del reo, apareció el verdugo junto a un carro que portaba un cajón escoltado por soldados.

     El rey mandaría a través del pregonero que tal cajón fuese colocado en el nicho trabajado para tal fin, y fuese reforzado con unas rejas de hierro para evitar enfrentamientos entre las dos familias de los duelistas, ya que se trataban de familias importantes, influyentes y poderosas de la ciudad.





     Dicho lugar pasó a llamarse Calle del Candilejo, todo ello debido a la aparición del candil, y en una de sus ventanas puede observarse un candil colgado atado a una cadena.


Enrique de Trastámara

     
     Tras la guerra entre Don Pedro y su hermano Don Enrique de Trastámara, la unión y apoyo de los Guzmanes a Enrique, y tras la muerte del rey Don Pedro, los Guzmanes se harían con el poder y mando de Sevilla; lo primero que haría Don Tello Guzmán sería retirar las rejas y partir la caja para ver quien era el “asesino” de su hijo, ante la sorpresa de todo el personal presente, aparecería una cabeza de piedra de Don Pedro.



     El rey había cumplido la promesa, aunque a su manera, había descabezado una estatua de si mismo que mantenía en el Alcázar y la colocó en el lugar indicado.


     Desde este momento, un busto se mantiene en dicho lugar, aunque según distintos historiadores, no se corresponde con el primitivo y verdadero, el cual se dice se encuentra en la Casa de Pilatos, un poco deteriorado; el actual es un Don Pedro más joven, igualmente, a la calle se le conocería por Calle de la Cabeza del Rey Don Pedro, y es parada obligada de los monitores que forman distintas visitas guiadas por las calles de Sevilla.





     Por si os interesa y en algún momento visitáis Sevilla, aquí os dejo alguna información sobre empresas que a través de guías os hacen recorrer sus calles, empapándoos de parte de sus secretos, os puedo asegurar que es un gustazo escucharlos hablar.






22 de junio de 2017

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