16 de diciembre de 2015

Templarios en España: 3ª parte






     Bienvenidos iniciados, seguiremos recorriendo la llegada de los templarios a los Reinos de España trasladándonos  a Castilla y León....




Reino de Castilla y León.
Alfonso VII “el emperador” (1105 – 1157):











Alfonso VII. Miniaturo Tumbo A
Catedral Santiago de Compostela




     Alfonso ya conocía la existencia del Temple a través de su tía doña Teresa en Soure (Portugal) en 1128, se encontraba presente en una de las donaciones que realizaría a la Orden; más aún, los templarios tuvieron que atravesar el territorio del Reino de León para recibir la donación.











                                                   Sancha. Liber Feudorum Maior.
                                                   Archivo Corona de Aragón






     Incluso su hermana, doña Sancha, fiel seguidora de Bernardo de Claraval, ayudaría a la fundación de varios conventos cistercienses, lo que indica que ya tenían conocimiento de la Orden.
     La primera huella documentada aparece en 1146 con la donación de la villa de Villaseca (Soria) (hoy despoblada)por parte del rey; más tarde en 1148 se hace entrega a Rigaldo Viver, comendador de Novillas y a Elías Folcaldo/Fulcaldo, de un molino en Vozmediano.
     La presencia templaria en tierras leonesas la encontramos en un documento en el cual el Obispo de León, don Juan da testimonio y expide haber confesado y dado la orden sacerdotal a un tal N. Arnoldo, de la Orden del Temple en mayo de 1153.

     Alfonso VII asignaría a su hijo mayor Sancho III, el gobierno de las tierras en La Rioja y Soria en 1148.
     En 1157 la ciudad de Almería es sitiada y tomada por los almohades, durante la vuelta a casa, tras la sufrida derrota de Almería, Alfonso VII muere; el Reino de Castilla y León sería dividido entre sus dos hijos:



Privilegium imperatoris

  • Sancho III “el deseado” hereda Castilla y Toledo.
  • Fernando II hereda León y Galicia.











     El Estigma de Calatrava:

     El castillo de Calatrava, situado en primera fila de combate, unía el camino Toledo-Córdoba, vía de comunicación entre cristianos y musulmanes.

    Conquistado en 1147 a los musulmanes, es donado a la Orden del Temple por Alfonso VII en 1149; con esta donación los colocaba como muro o barrera en las fronteras del Reino leonés.
    Cuando los almohades cruzan el Estrecho, comienzan a conquistar territorios pertenecientes tanto a musulmanes como a cristianos, en 1157 asedian y toman Almería, muriendo tras la derrota Alfonso, de manera que su hijo Sancho III tendrá que hacer frente al nuevo enemigo que se dirige hacia su recién estrenado reino.
     El primer lugar estratégico con el que el enemigo se encontraría sería el Castillo de Calatrava en poder templario, sin embargo, devolverán el castillo ese mismo año.

                                              Castillo de Calatrava La Vieja

     La solución al conflicto no es otra que ofrecer Calatrava, sus aldeas y términos a aquel que se haga cargo de su defensa ante los almohades, la propuesta no tuvo mucho éxito.
     En esos momentos se encontraba por estas tierras el abad del Monasterio cisterciense de Fitero, fray Raimundo junto a otro monje llamado fray Diego Velázquez, quien había servido anteriormente en el ejército de Alfonso VII, fueron ellos quienes solicitaron hacerse cargo de Calatrava, siendo formalizada la concesión en Enero de 1158.

      A raíz de tal concesión y acontecimiento, surge la nueva Orden de Calatrava, con el consentimiento y apoyo económico del rey, además el arzobispo de Toledo, concede indulgencias a todo aquel que entrara en la recién creada Orden, ya fuera a través de su persona o contribuyendo con donaciones económicas o de avituallamiento.


     El gran número de voluntarios, así como de medios conseguidos haría que el ataque de los almohades no se materializarse, convirtiéndose en la primera victoria de la Orden de Calatrava.

     Por parte de la Orden del Temple, la decisión de abandonar la fortaleza sería conocida por toda Castilla, influyendo negativamente en su reputación, como en sus donaciones a lo largo del territorio; es más, parte de estas donaciones irían a parar a manos calatravas, como ejemplo podemos contar el acontecido con caballeros castellanos que ingresaron en la Orden templaria y la abandonarían para ingresar en la calatrava.
     La decisión de abandonar Calatrava por los templarios vendría dada tras evaluar sus medios tanto humanos como económicos y constatar que no serían capaces de llevar a cabo la tarea encomendada.

los frailes de la orden del Temple, que ocupaban la fortaleza de Calatrava, ante la posibilidad de que no fueran capaces de resistir la embestida de los árabes, acudieron al rey Sancho a rogarle que se hiciera cargo de la fortaleza y de la villa de Calatrava, ya que ellos no tenían fuerzas suficientes para hacer frente a los árabes y no habían encontrado ningún poderoso dispuesto a asumir el riesgo de la defensa. Se encontraba por entonces en Toledo un clérigo, Raimundo, abad de Fitero, acompañado de un monje llamado Diego Velázquez, de origen noble y antaño experto en cosas de la milicia, junto al rey Sancho. Al darse cuenta de la preocupación del rey ante el peligro que corría Calatrava, aconsejó al abad que le solicitara ésta al rey; y aunque en un principio el abad se mostró reticente, acabó por acceder a los ruegos del monje...”. Crónica del arzobispo Jiménez de Rada. El Legado Templario. Juan G. Atienza.

     Decisión acertada o no, cada uno puede tener su opinión, la mía es que si el obispo de Toledo hubiera tomado la decisión de apoyarlos de igual manera que lo hizo con los calatravos, podrían haber seguido con la defensa.
     Igualmente estos motivos son los que aparecen en los libros, puede ser que tuvieran otros motivos ocultos, que taparon con esta pobre defensa.
     Y si seguimos los principios templarios, entre su Regla y Constituciones, aquel que abandonara el gonfalón y huyese por temor a su enemigo, tendría por castigo la expulsión inmediata de la Orden, que mayor deshonor para un caballero templario.

Castilla con Sancho III “el deseado” (1134 – 1158):


     Nombrado Rey de Nájera por su padre Alfonso VII en 1148, gobernaría La Rioja y Soria, mantendrá a la Orden del Temple a su lado.

     Durante su reinado, confirmaría la donación en septiembre de 1155 del Obispo de Calahorra a la Orden de todos los derechos de la iglesia de la villa de Alcanadre; al mismo tiempo, don Rodrigo de Azagra dona la propia villa de Alcanadre, haciendo lo mismo con Aradón (hoy despoblada) un año más tarde.


A la muerte de su padre en 1157, es coronado Rey de Castilla y Toledo, momento que se tendrá que enfrentar al conflicto del abandono del Castillo de Calatrava por la Orden del Temple.


Castilla con Alfonso VIII “el noble” (1155 – 1214):





                                                                    Miniatura Alfonso VIII













     Durante la segunda mitad del S.XII, las donaciones y noticias del Temple en Castilla van a ser escasas; existe un diploma fechado el 3 febrero 1207, en el que Alfonso VIII ordenó a gran parte del término toledano a acudir a su hueste, incluyendo las propiedades de *abadengo  de las órdenes.
     No es hasta enero de 1183 cuando aparece una donación por parte de Alfonso al Temple, se trata de la Iglesia de San Miguel en Moral de la Reina, incluido sus derechos y distintas heredades, a cambio de la entrega de la Iglesia de San Nicolás del Real Camino.

     El 20 abril 1194 se firma el Tratado de Tordehumos entre los reyes Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León, con el cardenal Gregorio como mediador.      Entre los acuerdos, cada parte se comprometía a entregar 5 castillos a la Orden del Temple en León, y Orden de Calatrava en Castilla.

     Su reinado se caracterizaría por los continuos enfrentamientos con los almohades, en uno de ellos, más concretamente el 14 octubre 1211 muere su heredero, Fernando; produciéndose bajo su reino dos de las batallas más conocidas:
de ellas he hablado extensamente en entradas anteriores, si queréis saber más sobre ellas picar encima de sus nombres.

     Alfonso VIII moriría el 6 octubre 1214, en su Testamento deja a las distintas órdenes sus armas, de manera que divide en tres lotes iguales, asignando:

Castilla con Enrique I (1203 – 1217):

     Su reinado duró más bien poco, accedió al trono con apenas 10 años, siendo su hermana Berenguela quien se hiciera cargo de la regencia, quedando Enrique bajo la tutela del Conde Alvaro Nuñez de Lara.

     Moriría accidentalmente en 1217, momento en el que su hermana sería proclamada Reina,quien renunciaría al trono a favor de su hijo Fernando III “el santo”, heredero al Reino de León.
     Con Alfonso IX, Rey de León, marido de Berenguela de Castilla, se unificaría de nuevo Castilla y León.



    Bibliografía:
  • Los Templarios en los Reinos de España. Gonzalo Martínez Diez.
  • Codex Templi. Templespaña.
  • El Legado Templario. Juan G. Atienza.
  • Panorámica de la Orden del Temple en la Corona de Galicia-Galicia-León. Carlos Pereira Martinez.
  • Historia Universal. Ediciones Rueda.
  • Historia de Iberia Vieja. Nº51.
  • Historia de Iberia Vieja. Nº 80.
  • Muy Historia. Nº 61.



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