19 de diciembre de 2016

Halcón del Temple y Roger de Flor





     Bienvenidos iniciados, ¿qué relación existió entre el “Halcón del Temple” y Roger de Flor?, un templario convertido en pirata...







     Entre los nombres que la Orden daba a sus navíos, los historiadores han encontrado “La Rosa del Temple”, “El Buena Aventura” y “Halcón del Temple”; aunque también sentían predilección por nombres que correspondían con las llamadas vírgenes negras.
     Para conocer la historia del navío “Halcón del Temple”, primero deberíamos conocer la historia de Roger de Flor.

     * Roger de Flor.

     Nacido en Brindisi, era hijo de Ricardo de Flor halconero mayor del Emperador Federico II Hohestaufen; tras la muerte de su padre en la guerra y tras la confiscación de su hacienda, su madre accedió a la petición de un hermano templario marsellés llamado Vasall de que “donara” a Roger a la Orden del Temple, el chico pasaba horas en el puerto, y el hermano vio el interés y curiosidad que mostraba por las naves y su navegación.
     Tras ser donado, aprendió el arte de la navegación, de ser guerrero, latín y griego; siendo admitido en la Orden del Temple con el grado de sargento, estaría al mando de una nueva nave bautizada con el nombre de “Halcón del Temple” en honor a su padre.

Entrada de Roger de Flor en Constantinopla.

     De inmediato se le conoció por su gran reputación como osado navegante y experto guerrero.
     Durante la caída de San Juan de Acre en 1291, se encarga de evacuar a familias y ciertos de personas de una muerte segura, incluido sus bienes. Como agradecimiento recibiría donaciones y regalos, acusado ante el maestre de apropiarse de estos bienes, se le sentencia a ser capturado.
     No se tiene certeza de que tales acusaciones fuesen ciertas o no, la historia lo acusa de haberse quedado con tales regalos y donaciones, así que cada uno que piense lo que crea mas evidente.
     Tras refugiarse en Génova, compra una galera (“con dinero prestado”), y forma un ejercito mercenario formado por compañeros y amigos, mayoritariamente catalanes, aragoneses y valencianos denominados “compañías catalanas”, bajo una estricta disciplina, se pone al servicio del rey Federico II de Sicilia, dejando sus marcas en la historia.
     Moriría asesinado en Adrianopolis en 1305.

     Si queréis saber más sobre estos "guerreros" que acompañaban a Roger de Flor, picar sobre este enlace: Guerreros Salidos del Campo: Los Almogávares

     A continuación mostraremos lo escrito en la obra Expedición de los catalanes y aragoneses contra turcos y griegos por don Francisco de Moncada, historiador y marqués de Aitona en el S.XVII, describiéndolo de la siguiente manera:

     “Roger de Flor, a quien los nuestros eligieron por general y suprema cabeza, nació en Brindiz, de padres nobles: su padre fue alemán, llamado Ricardo de Flor, cazador del emperador Federico; su madre, italiana y natural del mismo lugar. Murió Ricardo en la batalla que Carlos de Anjou tuvo con Conradino, cuyas partes seguía por ser nieto de Federico, su príncipe y señor. Carlos, insolente con la victoria, después de haber cortado la cabeza a Conradino, confiscó las haciendas de todos los que tomaron las armas en su ayuda. Con esta pérdida quedó Roger y su madre con suma pobreza, y con la misma se crio hasta edad de quince años, que un caballero francés, religioso del Temple, llamado Vassaill, se le aficionó con ocasión de asistir en Brindiz con el Alcón, nave del Temple, cuyo capitán era. Navegó juntamente con él Roger algunos años, y ganó tan buena opinión en el ejercicio que profesaba, que la religión le recibió por suyo, dándole el hábito de fray sargento, en aquel tiempo casi igual al de caballero. Con él Roger comenzó a ser conocido y temido en todo el mar de levante, y al tiempo que Ptolemaide, dicha por otro nombre Acre, se rindió a las armas de Melech Taseraf, sultán de Egipto, Roger, como refiere Pachimerio, era uno de los que asistían en un convento del Temple; y viendo que la ciudad no se podía defender, recogió muchos cristianos en un navío, con la hacienda que pudieron escapar de la crueldad y furia de los bárbaros.
     No le faltaron a Roger enemigos de su misma religión, que envidiosos de sus buenos sucesos, lo descompusieron con su Maestre, haciéndole cargo que se había aprovechado por caminos no debidos a su profesión, y defraudando los derechos comunes, y alzándose con todos los despojos que sacó de Acre; que como ya esta célebre y famosa religión se hallaba en su última vejez y cerca de su fin, sus partes se habían enflaquecido con los vicios de la mucha edad y tiempo. La envidia, la avaricia y la ambición habían ocupado sus ánimos en lugar del antiguo valor y de la mucha conformidad y piedad cristiana que los hizo tan estimados y venerados en todas las provincias.
     Quiso el Maestre con esta primera acusación prenderlo, pero Roger tuvo alguna noticia de estos intentos; y conociendo la codicia de su cabeza y ruindad de sus hermanos, no le pareció aguardar en Marsella, donde a la sazón ser hallaba, sino retirarse a lugar más seguro, y dar tiempo a que la falsa y siniestra acusación se desvaneciese.
     Retirose a Genova, donde, ayudado de sus amigos, y particularmente de Ticin de Orla, armó una galera, y con ella fue a Nápoles y ofreciose al servicio de Roberto, duque de Calabria, a tiempo que se prevenía y armaba para la guerra contra don Fabrique. Hizo Roberto poco caso de su ofrecimiento y del ánimo con que se le ofrecía, juzgándole por tan corto como el socorro. Obligó a Roger este desprecio a que se fuese a servir a don Fabrique, su enemigo, de quien fue admitido con muchas muestras de amor y agradecimiento: afectos no solo de su ánimo generoso y condición apacible para con los soldados, pero de la fuerza de la necesidad de la guerra; porque no fuera cordura desechar al que voluntariamente ofrece su servicio en tiempos tan apretados como en los que corren riesgo la vida y libertad, y cuando se apartan los mayores amigos y obligados. El que llega a ser amigos en los peligros y cuando el príncipe es acometido de armas más poderosas, sin obligación de naturaleza y fidelidad de súbdito, debe ser admitido y honrado, aunque le traiga su propio interés o algún desprecio o agravio del contrario; que cuanto más ofendido, más útil y seguro será su servicio.
     Fuese luego encendido la guerra entre Roberto y Fabrique, y Roger acreditose en ella con importantes servicios, socorriendo diversas veces plazas apretadas del enemigo, y con la pequeña armada que llevaba a su cargo impidiendo la libre navegación de los mares y costas de Nápoles, con que llegó a ser vicealmirante, y en menos de tres años hizo cosas tan señaladas, que fue una de las más principales causas de conservar a su príncipe en Sicilia, alcanzando juntamente para sí nombre inmortal y riquezas mas que de vasallo. En este estado se hallaba Roger cuando le tomaron los catalanes y aragoneses por general de la empresa que intentaban.” La Verdadera Historia de la Orden del Templo de Jerusalén. Antonio Galera Gracia.

Bibliografía:


- Codex Templi. Templespaña.








- La Verdadera Historia de la Orden del Templo de Jerusalén. Antonio Galera García.







- La otra Historia de los Templarios. Michel Lamy.








- Muy Interesante.
- Historia de Iberia Vieja.
- Blog enigmas misteriosos e inexplicables.
- Wikipedia.






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